Luis Antonio Sámano*
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En materia política, comúnmente denominamos coalición a todo acto que implique la asociación de dos o más partidos en un frente común, por lo que el cómputo de votos se contabilizarán a favor de un mismo candidato que será el que represente a los partidos coaligados; pero para entender de manera más específica el trabajo que desempeña la coalición política, es necesario definirla, a lo que diremos que es un instrumento por el que se pretende llegar al poder o mantenerlo, con la unión de dos o más partidos políticos formalmente registrados, agrupados de forma temporal, hasta que concluya el objetivo para el cual fue pactada la unión. De igual manera es considerada una estrategia recurrida en cualquier Estado que se presuma democrático, ya que es una práctica por demás válida, social y jurídicamente, que habla del respeto de las instituciones electorales; contemplada como derecho de los partidos políticos de acuerdo al inciso “E” del artículo 36 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
A pesar de las particularidades que impone por sí la figura de las coaliciones, éstas pueden darse en un régimen bipartidista, aunque pueda sonar contradictorio, pero preferentemente tiene aplicación en regímenes multipartidistas como el nuestro, en el que las coaliciones suelen ser más fuertes.
La temporalidad de las coaliciones es variable, por lo que pueden ser generales o específicas, duraderas o por excepción efímeras, todo depende de la negociación previa y de las condiciones en que se lleven a cabo. Las alianzas tienen efectos a un mediano o largo plazo a diferencia de las coaliciones, aunque en algunas ocasiones se utilicen a manera de sinónimos.
Hay que resaltar que las coaliciones son un signo más de que en México se respetan los derechos político electorales de los ciudadanos; pero no siempre fue así, ya que habría que recordar que en otros tiempos, se controlaban las elecciones desde la Presidencia a través de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral, presidida por el Secretario de Gobernación, por lo que las coaliciones no hubieren funcionado entonces por falta de autonomía del órgano garante.
Ahora que el Partido es gobierno federal por segunda ocasión, enfrenta nuevos retos, en los que precisamente es necesario hacer uso de las coaliciones, como parte de los instrumentos políticos contenidos en la ley, para asegurar el triunfo en algunas ocasiones y en otras para gobernar a través del consenso en los acuerdos con otras fuerzas políticas.
En las siguientes contiendas electorales, rumbo a la Presidencia de la República, estaremos frente a frente con un partido que hace algunos años habíamos dado por “muerto” y que ahora amenaza con regresar por lo que no alcanzó a llevarse en 70 años de mal gobierno, corrupción e inseguridad.
De acuerdo a un breve análisis, podremos advertir a primera vista, que entre el PAN y el PRD existen algunas disparidades y divergencias que los habían mantenido distantes y esto era consecuencia del antagonismo existente en sus ideologías, que más que todo han sido etiquetas impuestas por la opinión pública para diferenciar una alternativa política de otra. Finalmente ahora, a 21 años de la fundación del PRD, es que en este 2010 se construyó coalición entre estos partidos, obteniendo el triunfo en tres estados de la República, nos referimos a los estados de Puebla, Sinaloa y Oaxaca, por lo que estaremos gobernando a 11 millones 498 mil 396 habitantes.
Con todas las complicaciones que pudo generar la contienda pasada, el siguiente paso será lograr una cohesión suficiente que permita gobernar en coalición; al respecto comenta Duverger en su obra Los Partidos Políticos, que es más fácil unirse para conquistar asientos que para ejercer el poder, adicionalmente complementa que: “Las alianzas electorales tienden a ser dominadas por el partido más extremista; las alianzas gubernamentales, por el partido más moderado.” Sin embargo, con frecuencia los electores se decepcionan por lo moderado en que se procede por parte del gobernante, sin saber que las decisiones se toman buscando el mayor beneficio y la menor afectación social.
No debemos descartar del todo que la anterior coalición pudo haber sido un ensayo de lo que serán las próximas elecciones federales de 2012, por lo que si existen tres partidos protagonistas en la contienda y dos se encuentran unidos, estaremos ante un esquema político que opere a manera de un sistema dualista.
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